Querido DiálogoEcológico: ¿Cuáles son las principales preocupaciones ambientales después del terremoto en Haití?
-- Frank Dover, Portland, OR
Como sería el caso después de cualquier desastre natural, las enfermedades acarreadas por el agua podrían proliferar en forma desenfrenada y las sustancias químicas y el petróleo podría escaparse de instalaciones de almacenaje dañadas a consecuencia de la magnitud 7,0 del sismo que destruyó casi todo Haití el 12 de enero. Sorprendentemente, no se ha encontrado ningún derrame grande durante los esfuerzos iniciales de rescate tras el temblor, pero por supuesto el foco ha estado en salvar vidas humanas y restaurar el orden civil.
Según el Programa del Medio Ambiente de Naciones Unidas (UNEP), el problema más grande son los escombros de la construcción; un 40 al 50 por ciento de los edificios se cayeron en Port-au-Prince y sus pueblos vecinos. "Miles de edificios llegan a ser de repente escombros y esto agobia la capacidad de tratamiento de desechos," dice Muralee Thummarukudy de UNEP, que dirige los esfuerzos de reunir desecho para su reuso en proyectos de reedificación.
Aún antes del temblor Haití tenía problemas ambientales mayores. La tala intensiva de árboles que se inicia en los años cincuenta redujo la cobertura de bosque de Haití del 60 por ciento a menos del dos por ciento hoy. Esta falta de árboles causa problemas inmensos de erosión de tierra, amenazando tanto alimentos como limpias fuentes de agua para multitudes de personas hambrientas y sedientas. "Si usted tiene cobertura de bosque, cuándo se presenta un aguacero fuerte no se erosiona la tierra," informa Asif Zaidi de UNEP. "No tiene como resultado crecidas". El agrega que, debido a su falta de cobertura forestal, Haití sufre mucho más durante huracanes que la República Dominicana vecina.
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| Aun antes del terremoto Haití tenía problemas económicos y ambientales inmensos. La deforestación intensiva que comenzó en los años 50 ha reducido la cubierta forestal de Haití de 60 por ciento a menos de dos por ciento en la actualidad. Esta falta de árboles causa enormes problemas de erosión de suelos, amenazando fuentes de agua y comida para multitudes de gente hambrienta y sedienta. El temblor solamente ha exacerbado los problemas en este país de 9,7 millones de habitantes que es el más pobre del Hemisferio Occidental. |
| © Remi Kaupp, Wikipedia |
Agravando estos insultos ecológicos está también la rápida población creciente de Haití, que ahora llega a 9,7 millones y que está creciendo al 2,5 por ciento por año. Esto ha empujado a millones de haitianos a áreas marginales como tierras inundadas y a terrenos que de otro modo podrían ser utilizados provechosamente. "La mayoría de las áreas fértiles a menudo se utiliza para barriadas, mientras que laderas y paisajes empinados se utilizan para la agricultura," informa Beth Cypser de USAID. Los problemas resultantes de sanidad han elevado los casos de disentería, malaria y tuberculosis resistente a drogas entre la población indigente de Haití. Playas llenas de basura, vías navegables malolientes, enjambres de peces muertos y toneladas de escombros flotantes atestiguan los problemas de contaminación del agua de Haití—ahora exacerbados por el sismo.
"Necesitamos...crear mecanismos que refuerzan el mejor uso de recursos naturales," dice Zaidi de UNEP. Antes del temblor, UNEP se había comprometido a un proyecto de dos años para para restaurar los bosques de Haití, los arrecifes de coral y otros sistemas naturales comprometidos por los problemas económicos de la isla. Proporcionar accesso al propano para favorecer un cambio de las cocinas a carbón es un objetivo inmediato. A más largo plazo, UNEP espera que el programa ayude a recomenzar los esfuerzos de repoblación forestal e inversiones en la infraestructura renovable de energía allí.
Quizás la perspectiva consoladora del sismo en Haití es el hecho que millones de personas alrededor del mundo ahora saben acerca de las angustias y apremios de la gente y el medio ambiente del país, y los donativos han comenzado a entrar a raudales. Cualquiera persona interesada en respaldar las operaciones de auxilio en Haití puede enviar un mensaje de texto que detone un pequeño donativo a la Cruz Roja norteamericana (texte "HAITI" a 90999 y $10 serán donados y añadidos a su próxima cuenta del teléfono). Los concernidos acerca del agua potable limpia deben donar específicamente al World Water Relief , una organizaci_ón no lucrativa que se especializa en la instalación de sistemas de filtración de agua en Haití y otras áreas azotadas por desastres del mundo.
CONTACTOS: USAID; UNEP; American Red Cross; World Water Relief.
Querido DiálogoEcológico: Todos hemos oído acerca de la comida infernal que se sirve en prisión, así como del valor económico, nutricional e incluso terapéutico de cultivar nuestros propios alimentos. ¿Hay algún programa agrícola o de huertas en las prisiones de EEUU?
-- Jerry Mullins, Tennessee Colony, TX
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| Varias prisiones en los EE.UU. y Canadá están abrazando la noción de interesar a los presos en la producción de alimentos en la cárcel misma. Los proponentes dicen que los reclusos que participan tienen una tasa mucho más baja de recidivismo una vez que retornan a la vida fuera de la prisión y tienden a adoptar maneras de vivir más sanas y constructivas. Imagen: Un preso trabaja en el jardín del Centro Correccional McNeil Island cerca de Steilacoom, Washington. |
| © McNeil Island Corrections Center |
Aunque no hay un programa por todo el país que administre programas de agricultura de prisión, varias prisiones individuales a través del país están abrazando la noción de involucrar a los presos en la producción local de alimento e investigación agrícola. Según Howard Clinebill, un PhD que ha escrito extensamente acerca de la psicología ambiental, los jardines de prisión ofrecen a las personas que buscan cambiar sus vidas un lugar para conectarse de nuevo con sus ritmos naturales, conseguir ejercicio sano al aire libre, trabajar cooperativamente con otros y cuidar de la Tierra en una manera respetuosa.
Quizás el mejor proyecto conocido de jardín de prisión en EEUU está en la Cárcel del Condado de San Francisco en San Bruno, California, donde los presos han estado trabajando constantemente desde mediados de los años ochenta para quitar malezas y escombros de unos ocho acres "dentro del cerco" y reemplazarlos con verduras frescas—algunas de las cuales aparecen en comidas de prisión mientras otras son donadas a bancos necesitados de alimento, poblaciones, y centros de ancianos. Según el coordinador del programa, Catherine Sneed, que inauguró el proyecto, los presos participantes aprenden no sólo habilidades prácticas sino que también terminan comunicándose mejor y resolviendo disputas amistosamente.
"Cada persona se hace cargo de plantas específicas y aprende, al mirarlas crecer, la naturaleza verdadera de esta vida: el crecimiento, la renovación y la perseverancia," informa Sneed. "De alguna manera, durante el tiempo que se pasa trabajando calladamente la Tierra, algo sucede y algo cambia. Presenciar el ciclo de crecimiento y renovación permite a los presos ver su propio potencial de crecimiento y cambio". Ella agrega que los “graduados” del programa tienen una tasa mucho más baja de nuevas ofensas una vez que han servido sus sentencias y regresan a la vida afuera.
Más al norte, en el Centro Correccional de la Isla McNeil del Estado de Washington, un equipo de estudiantes del Colegio cercano Evergreen College ha estado trabajando con presos por los últimos dos años para convertir un trozo de acre de pasto en un campo de tomates orgánicos, pimientas, calabazas y otros vegetales utilizados por la cocina de la prisión para comidas. Una pequeña unidad local de abonamiento mantiene la tierra sana. Los presos manejan el jardín de la Isla de McNeil como parte de su asignación de trabajo en el personal hortícola de la prisión, y se planea expandir la superficie de cultivo en una campito vecino durante el año venidero.
Mientras tanto, en la provincia de Columbia Británica de Canadá, un proyecto piloto en Matsqui, una prisión de mujeres federal cerca de Vancouver, ha tenido éxito en enseñar una ética de atención esmerada hacia la tierra, el respeto a los procesos naturales, y un sentido de logro. Las reclusas trabajaron con arquitectos paisajistas para desarrollar un plan maestro y a continuación aplicaron sus diseños con plantas ornamentales y de alimentación. "El jardín es un ambiente de aprendizaje que permite a la gente ir más despacio, escuchar, mirar, y aprender en muchos niveles," informa el arquitecto paisajista Tracy Penner de la Universidad de Columbia Británica, que ayudó a lanzar y continúa trabajando con el programa Matsqui. "Cuando se ponen en libertad, estos jardineros tienen más exito integrándose en la sociedad…con la capacidad de crecer y adoptar estilos de vida más sanos y más constructivos".
CONTACTOS: San Francisco County Jail; McNeil Island Corrections Center.
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