Querido DiálogoEcológico: Estoy contemplando la compra de una casa que está muy cerca de una estación de gasolina. ¿Es sano vivir tan cerca de una gasolinera? ¿Qué debería investigar? Tengo bebés y niños pequeños.
-- Ranjeeta, Houston, TX
A pesar de todas las reglas modernas de salud y de seguridad que deben seguir, las gasolineras pueden todavía plantear peligros significativos a los vecinos, especialmente niños. Algunos de estos peligros incluyen el ozono de nivel de suelo causado en parte por los gases de la gasolina, peligros al agua subterránea de productos petrolíferos que se escapan en la tierra, y peligros de exposición a otros productos químicos que se pudieran utilizar en la estación si esta es también un taller de reparaciones.
La contaminación de ozono es causada por una mezcla de compuestos orgánicos volátiles, algunos de los cuales se encuentran en los vapores de la gasolina, y otros, como el monóxido de carbono, provienen del escape del coche. La mayoría de las bombas gasolineras deben tener—por orden del gobierno— capuchones para la recuperación de vapores en sus inyectores, lo que limita el escape de vapores de la gasolina durante el reaprovisionando de combustible. Un sistema similar lo utiliza la estación misma cuando un camión petrolero llega para rellenar los tanques subterráneos. Pero si los capuchones no están trabajando correctamente, los gases de hidrocarburos casi inodoros, que contienen productos químicos dañinos como el bencino, se pueden desparramar por el aire.
Los niveles más altos de ozono pueden llevar a problemas respiratorios y de asma, mientras que el benceno es un producto químico cancerígeno bien conocido, según los Institutos Nacionales de Salud (NIH). La búsqueda de maneras de reducir los niveles de ozono ha llevado al estado de California a aplicar una ley más rigurosa de recuperación de vapor, con vigencia a partir del 1o de abril de 2009, y que requiere que todas las bombas de gasolina tengan un inyector nuevo, más eficiente, de recuperación de vapor.
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| Las estaciones de servicio pueden presentar riesgos mayores a los vecinos cercanos. Algunos de los peligros incluyen ozono a nivel de suelo a causa de los gases de la bencina, monóxido de carbón de los escapes de auto, contaminación de las aguas subterráneas debido a los escapes de tanques de almacenaje empotrados en la tierra, y riesgos de exposición a otras sustancias químicas que podrían ocurrir si la gasolinera es también un garaje. |
| © Getty Images |
Los tanques de almacenaje subterráneos de gasolina también pueden ser un problema. La Agencia de Protección Ambiental de los E.E.U.U. (EPA) estima que hay unos 660.000 de ellos de costa a costa. Se ha visto una gran cantidad de pleitos contra las empresas petroleras en comunidades a través del país por parte de gente cuyos suelos y aguas subterráneas fueron ensuciados por tanques de almacenaje subterráneos de gasolinera con escapes de líquido. En el pasado, la mayoría de los tanques eran fabricados de acero sin recubrimiento, que se oxidaban a cierto plazo. También, las tuberías que se conectan a los tanques pueden romperse accidentalmente.
Cuando millares de galones de gasolina penetran el suelo, una serie de sustancias químicas invaden el agua subterránea, que el EPA cataloga como la fuente de agua potable para casi la mitad de los E.E.U.U. En vista de esto, si compra una casa, considere su pérdida en valor potencial si un tanque de almacenaje subterráneo cercano empezara a dejar escapar bencina. Los aditivos de la gasolina tales como el éter terciario-butílico metílico (MTBE), que se ha proscrito en algunos estados, hacen el agua no potable-y ése es solamente uno de 150 productos químicos presntes en la gasolina. La alta exposición repetida a la gasolina, tanto en forma de líquido o vapor, puede causar daño al pulmón, al cerebro y al riñón, según la biblioteca nacional de medicina del NIH.
La gasolina derramada o vaporizada no es el único peligro químico si la estación es también un taller de reparaciones. Los mecánicos usan también solventes, anticongelantes y productos con plomo, y pueden trabajar en vehículos que tienen asbesto en los frenos o embragues. Los que laboran en carrocerías y talleres de pintura de autos utilizan aún más productos químicos potencialmente dañosos.
En el mundo "coche-céntrico" de hoy, no podemos evitar exponernos a estos agentes porque estos productos químicos están en nuestro aire prácticamente por todos lados. Pero eligiendo cuidadosamente donde vivimos, prestando atención a los derramamientos, y presionando a las compañías petroleras para que actúen con integridad en las comunidades en que residen, podemos reducir al mínimo nuestras exposiciones estas sustancias tóxicas.
CONTACTOS: U.S. EPA; National Institutes of Health.
Querido DiálogoEcológico: ¿Es verdad que los parques zoológicos tienen programas serios para salvar especies en peligro, además de poner a algunos cautivos en exhibición para que el público los vea?
-- Kelly Traw, Seattle, WA
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| Según la Asociación de Zoológicos y Acuarios los programas de Planes de Supervivencia de Especies (SSP) han ayudado a rescatar varias especies al borde de la extinción, incluyendo los hurones de pata negra, los cóndores californianos, y los lobos de pelaje rojo, como el que aparece en la foto. Otros programs para gorilas de tierras bajas, cóndores andinos, pandas gigantes, y leopardos de nieve, entre otros, no han tenido un éxito tan claro. |
| © ucumari, courtesy Flickr |
La mayoría de los parques zoológicos no son sólo grandes lugares para mirar a la fauna de cerca, sino muchos también están haciendo su parte para expandir las poblaciones decrecientes de animales que todavía viven libremente en sus habitats naturales. De hecho, docenas de parques zoológicos a través de Norteamérica participan en el Plan de Supervivencia de Especies (SSP) de la Asociación de Parques Zoológicos y Acuarios (AZA), que espera manejar la críanza de especies en peligro para ayudar a mantener poblaciones sanas y autosostenibles con plena diversidad genética y estabilidad demográfica.
El objetivo final de muchos planes de supervivencia (SSPs) es la reintroducción de las especies en peligro criadas en cautiverio en sus habitats salvajes nativos. Según AZA, los SSPs y programas relacionados han ayudado a rescatar hurones de pata negra, cóndores de California, lobos, y varias otras especies en peligro del borde de la extinción a través de las tres décadas pasadas. Los parques zoológicos también utilizan SSPs como herramientas de investigación para entender mejor la biología de la fauna y la dinámica de poblaciones animales, y para ganar conocimientos y fondos que puedan apoyar proyectos de investigación y protección de habitats de especies específicas. AZA administra en estos momentos unos 113 diversos programas de supervivencia que cubren 181 especies individuales.
Para ser seleccionada como foco de un SSP, una especie debe encontrarse en peligro o amenazada en su habitat natural. También, muchas especies de SSP son “especies celebres”, lo que implica que son bien conocidas por el público y engendran emociones fuertes para su preservación y protección de sus habitats. El AZA aprueba nuevos programas de SSP si varios comités consultivos internos juzgan que la especie en cuestión necesita ayuda y si suficientes investigadores en diversos parques zoológicos o acuarios pueden dedicar tiempo y recursos a la causa.
El Departamento de Conservación y Ciencias de AZA basado en Maryland administra el programa mundial de SSPs, generando los planes maestros para especies específicas y coordinando la investigación, transferencia y reintroducciones. Una parte de este proceso implica el diseñar un “árbol genealógico” de las poblaciones manejadas elegidas para obtener máxima diversidad genética y estabilidad demográfica. AZA también hace sugerencias sobre crianza y manejo de los animales, con consideración dada a la logística y a la viabilidad de las transferencias entre las instituciones involucradas, así como el mantenimiento de grupos sociales naturales. En algunos casos, los planes maestros pueden recomendar no criar animales específicos, para evitar tener poblaciones cautivas que agoten los espacios disponibles de tenencia.
Aunque abundan los casos de éxito, la mayoría de los zoólogos consideran los programas de SSP como procesos en desarrollo. Los parques zoológicos de AZA han jugado un rol, por ejemplo, en el establecimiento de una población estable de bongos, una especie de antílope de bosques amanezada nativa del África, mediante programas de crianza en cautiverio, bajo planes de SSP. Muchos de estos bongos criados en la cautividad han sido reintroducidos al habitat natural y han ayudado posteriormente a expandir la población en decadencia.
Por supuesto, por cada caso de éxito hay docenas de otros ejemplos donde se ha visto resultados mucho menos satisfactorios. Programas de SSP para los gorilas de valles, cóndores andinos, pandas gigantes y leopardos de nieve, entre otros, no han tenido tal éxito claro, sino siguen siendo parte del cuadro más grande de conservación de especies amenazadas y de las regiones que habitan.
CONTACTOS: AZA’s Conservation & Science Program.
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