Querido DiálogoEcológico: Sigo topándome con gente que dicen que el calentamiento global a raíz de actividades humanas es solamente una teoría, y que el mismo número de científicos que dudan de ella la creen. ¿Pueden Uds. resolver la cuestión?
-- J. Proctor, Londres, Reino Unido
Los que se autodenominan "escépticos del calentamiento del planeta” están de hecho haciendo mucho más ruido que antes, y se están agrupando para demostrar su solidaridad contra el consenso científico que ha concluido que el calentamiento del planeta es causado por las emisiones de actividades humanas.
Casi 800 escépticos (cuya mayoría no eran científicos) participaron en la segunda Conferencia Internacional Anual Sobre Cambio de Clima—-patrocinada por el Heartland Institute, un laboratorio de ideas conservador —durante marzo de 2009. El meteorólogo Richard Lindzen afiliado con el MIT que ofició como ponente de apertura, dijo a la reunión que “no hay base substantiva para predicciones importantes de calentamiento del planeta debido a aumentos menores observados de gases de efecto invernadero tales como dióxido de carbono, metano y clorofluorocarbonos.”
La mayoría de los escépticos atribuyen el calentamiento global—casi nadie niega ahora que el calentamiento está ocurriendo dada el alza innegable de temperaturas de superficie alrededor del mundo—a los ciclos naturales, no las emisiones de las centrales eléctricas, los automóviles y a otra actividad humana. “La evidencia de observación… sugiere que cualquier calentamiento debido al crecimiento de gases de efecto invernadero es probable que sea negigible, difícil de detectar sobre las fluctuaciones naturales del clima, y por lo tanto no crucial,” dice el físico atmosférico Fred Singer, un escéptico franco del calentamiento del planeta y fundador del Science and Environmental Policy Project, dedicado a analizar (y criticar) cuestiones de ciencia y política medioambiental.
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| Una serie reciente de estudios reexaminados por peritosmuchos de los cuales aprovechan nueva información obtenida por satélitesapoyan la opinión que son las emisiones de escape de autos y de hollín industrial (y ahora de animales confinados en granjas de cría intensiva, que emiten metano) las que causan el calentamiento global. Sin embargo, un círculo creciente de los así llamados 'escépticos del calentamiento planetario', niegan estas conexiones y las atribuyen a ciclos naturals. |
| © Getty Images |
Pero los líderes ambientalistas mantienen que aunque algo del calentamiento puede tener origen en los ciclos milenarios, algo debe estar desatando el cambio actual. Según el grupo no comercial Environmental Defense [Defensa Ambiental], algunas explicaciones (naturales) posibles incluyen mayor radiación solar, más absorción del calor del sol debido a un cambio en la reflectividad de la tierra, o a un cambio en el sistema de clima interno que transfiere calor a la atmósfera.
Pero los científicos no han podido validar ninguna de estas razones con respecto al calentamiento actual, a pesar de esfuerzos exhaustivos. Y una serie de estudios recientes sujetos a revisión por peritos—muchos de ellos basados en nuevos datos obtenidos por satélites—apoyan la posición que son precisamente las emisiones de los tubos de escape, chimeneas industriales (y ahora de animales sometidos a la cría intensiva, que producen metano) los que están causando daño potencialmente irremediable al ambiente.
En efecto, la Academia Nacional de Ciencias de los E.E.U.U. declaró en 2005 que los “gases de efecto invernadero se están acumulando en la atmósfera de la tierra como resultado de actividades humanas, aumentando la temperatura superficial del aire y las temperaturas subterráneas del océano,” agregando “que la comprensión científica del cambio de clima está ahora suficientemente clara como para justificar que las naciones tomen medidas inmediatas.” Otros cuerpos científicos importantes de los E.E.U.U., incluyendo la Sociedad Meteorológica Norteamericana, la Asociación Norteamericana para el Avance de la Ciencia y la Unión Geofísica Norteamericana han publicado declaraciones concurrentes colocando la culpa directmente sobre los hombros de los seres humanos.
También, el Panel Intergubernamental Sobre Cambio de Clima (IPCC), un grupo de 600 científicos destacados del clima de 40 naciones, dice que es “muy probable” (más de una chance del 90 por ciento) que los seres humanos están causando un cambio de temperatura global que alcanzará entre 3,2 y 7,2 grados Fahrenheit antes de fin de este siglo.
CONTACTOS: Heartland Institute; Science and Environmental Policy Project; U.S. National Academy of Sciences; IPCC.
Querido DiálogoEcológico: ¿Son estables las poblaciones de elefante en la actualidad?
-- Reuben Perrin, Hartford, CT
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| La caza ilegal (principalmente para obtener marfil) junto con la pérdida de habitat han causado dramáticas declinaciones en las poblaciones de tanto elefantes africanos como asiáticos. En 1930, existían entre cinco y 10 millones de elefantes africanos, vagando por todo el continente en grandes grupos. Hoy día ese número es probablemente menos de 500.000. Foto: Dos paquidermos africanos cara a car en el Parque Reservación Masai Mara de Kenia. |
| © Getty Images |
Lejos de eso. El doble golpe de la caza ilegal y la pérdida de habitat ha llevado a una declinación dramática en las poblaciones de elefantes africanos y asiáticos en las últimas décadas. En 1930, había entre cinco y 10 millones de elefantes africanos salvajes, cubriendo todo el continente africano en grandes manadas. Apenas 60 años más tarde, cuando fueron incluidos en la lista internacional de especies críticamente en peligro, sólo quedaban cerca de 600.000, dispersos a través de un puñado de países africanos. Ese número es hoy probablemente menos de 500.000 animales.
Aunque los elefantes asiáticos nunca fueron tan numerosos como sus contrapartes africanas, sus números de población también han caído precipitosamente, de unos 200.000 un siglo atrás a menos de 40.000 hoy. Los conservacionistas temen que a menos que la demanda del marfil se extinga, y la gente deje de invadir los habitats principales del elefante, el mamífero terrestre más grande del planeta podría convertirse en solo una memoria meramente dentro de otros cien años.
Pero poner fin a la pérdida de habitat puede resultar poco menos que imposible mientras que la gente compita cada vez más por menos y menos recursos y se trasladen más agresivamente a las tierras vírgenes, de modo que los conservacionistas abocados a la salvación del elefante han optado por concentrar su acción en la reducción o eliminación de la caza ilegal. Aunque la caza de trofeo de elefantes pudo haber sido importante décadas atrás, la mayoría de los cazadores de elefante de hoy están interesados en el marfil de los colmillos, que han sido un producto en gran demanda a través de Asia por muchos años como materia prima para tallados barrocos altamente codiciados. A pesar de la inclusión de los elefantes en el apéndice I de la Convención Sobre Comercio Internacional de Especies en Peligro (CITES) en 1990—que significa que la venta de colmillos y otros organos de elefantes constituye una violación de ley internacional—la caza ilegal es un negocio más grande que nunca, con los precios del marfil subiendo más de 1600% estos últimos años.
Algunos países, tales como Tanzania y Kenia, están trabajando esforzadamente para cumplir con su parte del acuerdo de CITES, contratando a patrullas de jóvenes—algunos de ellos mismos cazadores furtivos anteriormente—para vigilar poblaciones locales de elefantes y hacer cumplir la legislación nacional e internacional contra la matanza de éstos y otras especies en peligro. Grupos conservacionistas como la African Wildlife Foundation (AWF) [Fundación Africana de la Fauna] y la Wildlife Conservation Society (WCS) [Sociedad de Conservación de la Fauna] están trabajando estrechamente con los funcionarios locales para mejorar el habitat del elefante y para mantener a raya a los cazadores furtivos. Estas organizaciones esperan que la gente en estas regiones pueda aprender cómo generar ingresos del turismo en vez de la caza.
Pero en otras partes los gobiernos no están tan cometidos a la interdicción del marfil, y aún menos a observar leyes impuestas por extranjeros. Los funcionarios de gobierno en Zimbabwe, Suráfrica y Botswana, por ejemplo, sostienen que el comercio en marfil se debe regular, no prohibir. Mantienen que los países que están "administrando" bien a sus elefantes deben tener la libertad de vender marfil para pagar medidas de conservación.
En parte para probar tales teorías, la primera venta legal de marfil en una década se llevó a cabo en octubre de 2008, a pesar de muchas protestas de conservacionistas. Los compradores, sobre todo de China y Japón, literalmente arrebataron más de 100 toneladas almacenadas de colmillos de elefante—sin ningún elefante muerto recientemente o ilegalmente para esta venta—con los ingresos destinados a grupos que trabajan para salvar al elefante y su habitat. Pero con la venta de marfil legal se ha visto una renovación de la caza furtiva, dejando a los conservacionistas con la sensación de haber dado “un paso adelante, y dos atrás”.
CONTACTOS: CITES; AWF; WCS.
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